La tradición y la magia en una boda

Se cuenta que aquellos novios que quieren que su boda lleve el sello de la buena fortuna, deben seguir unas tradiciones milenarias de la sabiduría popular:

La novia llevará algo viejo, algo azul, algo nuevo y algo prestado. Lo viejo representa a la familia, que le dió la vida y le acompañará siempre allá donde vaya.


Lo azul simboliza el amor verdadero, lo nuevo representa los buenos deseos hacia lo que está por venir, y lo prestado es la certeza de que todos podemos compartir. La felicidad se puede transmitir de unos a otros, por eso hay que asegurarse de que la prenda proviene de alguien dichoso.


Utilizar objetos familiares heredados.
Es otra tradición que resulta muy apropiada en la ceremonia civil. Se pueden llevar objetos que tienen gran valor sentimental, como una joya de la abuela, un brazalete de la madre, unos pendientes de la hermana.
También algunas novias lo incorporan al ramo, en su empuñadura. Otras llevan el velo, un pañuelo, un broche. Son objetos valiosísimos porque esa herencia ejerce sobre la novia la mayor de las protecciones.

Con estos detalles se refuerza y potencia el deseo de felicidad.


No mirarse al espejo
Una vez vestida, la novia no debe mirarse jamás al espejo. Aunque ya no está de moda, la tradición de entrar en la ceremonia cubierta con un velo sirve, según la tradición, para protegerse de las energías negativas del exterior antes de dar el "si, quiero"



Lanzar el ramo
El ramo fue introducido en Europa por los egipcios, que solían dar a la novia ramilletes de hierbas aromáticas de intenso aroma.  En Europa la flor de azahar ha sido la favorita para adornar el ramo de novia. Las flores representan las emociones femeninas, y llevan en sí un mensaje de fertilidad. La afortunada en atrapar el ramo será la próxima en casarse.